Serían las 11:30 de la mañana cuando salí del avión. Hice la cola del visado y llame a Jacobo para comentar el plan. Jacobo o Jacob (una variante impuesta por el propio Jacobo; bastante hortera, todo hay que decirlo), es un muy buen amigo de la universidad. Nos conocimos hace 8 años, y es una de las principales razones por las que he acabado en Pekin. Ante la posibilidad de escribir mis vivencias aquí, y por miedo al escandalo que pudiese acarrear, le propuse que adoptase un seudónimo. Ante su falta de imanación, le bautice Jacobo.
El plan era coger un taxi hasta el trabajo de Jacob, recogerle, y llevar las maletas a su casa, aprovechando el descanso de la comida. El estudio de arquitectura donde Jacabo trabajaba, era el mismo que me había contratado a mi, por lo que aproveche para saludar a mis futuros jefes. Algo me sorprendió, cuando uno de ellos, al verme con las maletas en la puerta, me pregunto.
-Bueno, vienes ya a trabajar?- Fui capaz de disimular mi cara de pasmo y le conteste.
- Pues la verdad es que acabo de llegar y no estoy en mis mejores condiciones. El pareció entenderlo bastante rápido y se apresuro a decir -Lo entiendo, pero pese a todo deberías de quedarte hoy a la happy hour. Un amigo mio de Nueva York esta aquí y va a hablarnos de sus proyectos.- Pese al cansancio, mis ojos brillaron centelleantes.
-Happy hour?-pregunte con ilusión.
-Si - contesto. Sonreía lleno de orgullo. Ese orgullo que se tiene cuando crees que has impresionado a alguien. Parecía como si el mismo fuera el impulsor de esas actividades. Probablemente lo fuera -Los viernes por la tarde tenemos unas sesiones en grupo donde bebemos y picamos algo.
Yo no daba crédito. Porque Jacob nunca me había hablado de esto? Según me iba animando yo solo con ideas de chinas bailando encima de las mesas, al mas puro estilo de Billy Wilder, percibí como Jacob a mi lado, luciendo una tímida sonrisa y sin dejar de mirar al jefe, hacia un leve gesto de negación. Nos conocíamos de sobra. Ese gesto dejaba implícito que mi idea feliz distaba mucho de la verdadera happy hour en el estudio.
La casa de Luis... digo Jacobo, estaba a escasas 2 manzanas del trabajo. Eso en la escala de Pekin significa unos 15 minutos andando rápido (kilómetro y medio). Dejamos las maletas y bajamos a comer. Yo no tenia hambre, y menos sabiendo que Jacob, pretendía comer en el Mc Donalds (que en chino es algo así como Mei Donlao). Lo que tenia era sueño. La happy hour mas allá de lo desilusión, había acabado con cualquier esperanza de siesta que pudiera albergar.
De vuelta en el trabajo Jacob me enseñó ya con mas detenimiento el estudio.Mi futura mesa, el área donde se podía comer, y la sala de conferencias. Mientras lo hacia, no pude dejar de observar, que todos los chinos, en la mesa de trabajo tenían un rollo de papel higiénico. Muy a mano.
-Oye Luis, y los baños?
-Fuera.- y sonrió con malicia- Saliendo del ascensor a la izquierda.
-No serán de los de agujero y en cuclillas?
Luis solo se limito a mantener la sonrisa en su cara. Suspire y me dirigí a comprobar con mis propios ojos, la broma macabra que me estaba jugando el azar. Según me alejaba, Jacobo me grito un eh. Me gire justo a tiempo de coger un rollo de papel higiénico que volaba en una parábola perfecta hacia mi cara. Si alguien en el estudio no estaba mirándome hasta ese momento, ahora ya lo hacia.
-Por si te hace falta.-dijo Jacob ya sin disimular la risa.
-No me jodas que no hay papel?- Luis seguía riendo. Estaba disfrutando con todo esto.- Así que si te entra el apretón todo el mundo sabe a lo que vas?
-Siempre puedes esconderlo.
Los chinos seguían mirando al chico nuevo con el rollo de papel en la mano, a medio camino de los ascensores. Volví a dejar el rollo en la mesa de la que supuse que Jacob lo había cogido, y me senté en una mesa libre. Iba a ser una tarde muy larga.
Las horas pasaron, y me empecé a preguntar cuantas tardes así me quedarían por vivir en esa oficina. Me dieron escalofríos solo de pensarlo. Me quedaban 3 días para ser un chino mas, en un cubículo metido. Mi único consuelo, es que según Jacob, con nuestros sueldos, podrían pagar a todos los chinos del estudio, que serian unos 15. Si siempre ha habido clases, en China, mas.
La tarde siguió pasando y a las 5 llego el momento esperado. Luis me aviso para coger sitio en la sala de conferencia, en la cabecera mas alejada a la pantalla. En el centro de la mesa había 2 botellas grandes de coca cola, un par de bolsas de patatas, y unos dulces japoneses del amigo del jefe (que tenia de neoyorquino lo que yo de pirata). La gente empezó a llegar y se sentó como pudo en la pequeña sala de conferencias. A mi lado se sentó una italiana, y a su lado un indio, completando así el temible grupo no chino del estudio. Eramos la sector duro del estudio. Los chicos malos.
Entre el sector chino, había de todo, pero cabe destacar un grupito que sin duda albergaba a todas las estrellas de la patria china. Se trataba de 4 becarios, que tendrían suerte de pesar 100 kilos entre todos, y con pinta de no haber tocado una teta en su vida.
El japones (o coreano, o vete tu a saber de donde era), empezó a mostrar una presentación con algunos de sus proyectos, mientras un par de chinitos se encargaban de ir llenando vasos de plástico con coca cola caliente, y pasar las patatas fritas picantes. Me ofrecieron los dulces japoneses, y no tuve mas remedio que aceptar. Le di un pequeño mordisco. Era algo repugnante. Una especie de gelatina macerada en higo. Vacié mi vaso de coca cola, y discretamente metí el "dulce" en el vaso. Mientras tanto el japones (que según iba cogiendo soltura, iba ganando en amaneramientos) no hacia mas que reírse de sus propios chascarrillos. Nadie mas lo hacia. La panda del moco, con su peculiar sentido del humor, seguro le habría reído alguna gracia, de entender ingles.
Así que esto era la happy hour. Jacobo, que me vio la cara, se encargo de poner la puntilla.
-Tienes suerte. Al menos el palomo cojo este, habla ingles. Es la primera happy hour que entiendo desde que llegue. Normalmente son 2 horas de un tío hablando sobre su gato. En chino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario