domingo, 27 de noviembre de 2011

Corea...

Esto ocurrió hará ya más de un mes, pero por el carácter desenfrenado y de descojone general que me sobrecoge al recordar estos acontecimientos, he tenido ciertos problemas al ponerlos por escrito.

A la semana de poner en practica las contramedidas, tuve mi primer choque cultural con Asia. Fue una de las pocas noches que salimos Jacob y yo solos. Llenos de moral,  nos encomendamos a los místicos senderos de la noche. En otras palabras, salimos a tantear. Salimos porque no hay nada peor, que el "y si..." que se genera cuando te quedas en casa con los huevos llenos de amor.

Estabamos en un bar, bastante cutre, pero muy animado. El coeficiente de chinismo ese día, rondaba el 3 (3 chinos por cada 10), pero se olían vientos de cambio. Mientras Jacob me pedía otra ronda, a razón de 20 juanes la copa (unos 2 euros, cuando el euro todavía valía algo), al otro lado de la barra, establecí contacto visual con unos ojos enormes. A día de hoy, sigo sin ser capaz de leer bien esa mirada. Es una mezcla de inseguridad, respeto, y curiosidad. El intercambio de miradas fue seguido de una ligera sonrisa, y seguida de inmediato de una bajada de cabeza, con una expresión de arrepentimiento. No tardo en volver a levantar la cabeza, lentamente, como hacen los perros tras reñirles. Me mantuvo, esta vez si, la mirada, aún con la cabeza gacha, y con un halo de timidez. Se quedo quieta, mirando a través del flequillo. Estaba sola, en la barra. Cuando Jacob se volvió con mi copa, le pregunte si el pensaba que era puta. Sinceramente, no se ni lo que contestó, yo ya estaba de camino. No se si instigado por mis fervientes ganas de no tener prejuicios hacia las facilonas, o por que había percibido algo de esas maneras tradicionales. Allá fui.


Según recorría el tramo de barra que nos separaba, vi como desde detrás del flequillo, sus ojos se llenaban de nerviosismo. Estas cosas a uno le espolean:
-Y bien? Que haces en la barra sola? - La pregunta estaba llena de matices sin resolver. Englobaba todas las preguntas en una. Para empezar, sabría si hablaba (o al menos entendía) algo de ingles. También desvelaría si era puta o no. Y por ultimo, en caso de no ser una profesional de la noche, con suerte me diría que cojones hacia sola anclada a la barra.
-Aiyooo... -Dijo con vergüenza- Tomarme una copa...- Bien, ya sabia que hablaba ingles, y todo apuntaba a que era puta. Me dispuse a verificarlo.
-Ya veo, ya. Sueles salir mucho tu sola?- Esperaba resolver cualquier tipo de dudas con esa.
-No, es la primera vez que salgo sola, pero estaba triste en casa y me he esforzado por salir...
Admito que no estaba preparado para eso. Desde luego que si era puta, era una profesional. Fuese como fuese. Había picado.
-Y eso? Seguro que tiene que ver con algún chico...
-Aiiiyoooo...- Dijo una vez mas. No sabia si aquello era algo en chino o una onomatopeya. Fuese lo que fuese no me terminaba de quedar claro el mensaje que quería transmitir- Si, lo acabo de dejar con mi novio, y no quiero quedarme sola en casa.
-Vaya, cuanto lo siento- Mentí. No me gustaba el carácter de la conversión. Sentía que iba en la dirección que ella quería, y eso nunca es bueno. Además, tenia que salir de esta incertidumbre. Este estado puta no-puta, era peor que el gato de Schrödinger. - Y no tienes amigas con las que salir?
-Bueno, es que mi grupo de amigos era los amigos de mi novio, y ahora que lo hemos dejado, no tengo a nadie.- Joder con la puta china. Tenia respuesta para todo.
-Entonces no eres de Pekín? Cuanto tiempo llevas aquí?
-No, soy coreana. LLevo aquí dos años. -Por un momento me dieron bahidos. Que cojones! Mira que ya era complicado que de todas las asiáticas que había en el bar tuviera que dar con la única no-china. Pensé en la bandera de Corea. Bonita. No la tenia. Me serene. Ella mientras tanto seguía contando no se que de su exnovio alemán- ... y por eso no conozco a nadie aquí.
-Te entiendo. A mi me pasa lo mismo. -Me apresure a decir- Toda la gente que conozco aquí son amigos de mi compañero de piso. Todavía no tengo amigos propios con los que poder salir a tomar algo -Realmente tengo mis momentos de lucidez. Ella sonrió, con una complacencia maliciosa. Sus ojos brillaron y casi pude distinguir algo en ese destello. Me miro como una niña mira a un juguete que le puede abrir un nuevo mundo de fantasía y diversión. El orgullo por la rápida maniobra ejecutada se convirtió en miedo.


Seguimos hablando un buen rato. No tengo muy claro de que. Cada vez que le decía algo un poco subido de tono, ella recurría a su "Aiyooo" y se ruborizaba. Me recordaba a las maneras tradicionales de Tailandia, donde debido a la cantidad de turismo sexual, las niñas que no se ganan la vida en la calle, intenta ser todo inocencia, rozando casi el infantilismo. Eso unido a la falta de perspicacia para las ironías, hacen que la conversacion se limite a decir atributos positivos o a contar historias felices. Me aburría bastante. Jacob mientras tanto se había encontrado con un grupo de spats, y estaba a lo suyo. Intente varias veces ejecutar maniobras de evasión, pero siempre que lo hacia, ella recurría a los ojos de cordero. Esa mujer era todo ojos. Cualquier persona que haya tenido una mascota sabe de lo que hablo cuando digo que no encontré forma humana de salir de ahí, bajo una mirada que ablandaba el mas cruel de los corazones. No había escapatoria.  Al menos no solo. 


Mientras me debatía entre los ojos o la puerta, Jacob me hizo un gesto. Nos cambiábamos de bar. Salvado. --Bueno "Aiyo", nosotros nos vamos ya- Toda la cara de pena callo sobre mi de nuevo.
-A donde? Os vais ya a casa?- Jacob me miro con cara de, tu sabrás lo que haces, pero a mi no me pases tu marrón. No era la primera vez que le intentaba encasquetar a alguna chica de la que no sabia como deshacerme. No pude evitarlo. Los ojos de cordera sumados a la morriña que tenia por mi perra me hicieron bajar la guardia.
-No, vamos a una discoteca. Si quieres te puedes venir con nosotros...
-Siii! Me apetece mucho salir a bailar! - Su cara se iluminó
 Estúpido, estúpido, estúpido... Que desastre. Porque hacia esas cosas? No aguantaba ni medio minuto mas de conversión. A santo de que la había invitado? 


Afortunadamente la música en la discoteca no dio opción a que me siguiese contando la historia de sus ancestros. Fomentaba mas una actitud de baile a la que yo tampoco me sentía muy dispuesto. Ella si. Por un momento pareció que se podía arreglar el asunto. No bailaba mal, y con sus grandes ojos me incitaba a que le diese una opción. Se la di. Mis ojos no son tan grandes, pero sin duda pueden ser muy expresivos. Me limite a mirarla con ojos de persuasión. Ella se acerco para bailar. Inocente. Sin moverme la mantuve la mirada, alargándola en el tiempo haciendo que la música se diluyera en su cabeza, hasta que se produjo el silencio incomodo. Pareció comprenderlo. Se alarmo y se apresuro a decir - Quizás debamos hablar mas...- Dios no. Porque? No podía haberme amenazado con otra cosa que no fuera volver a darme la tabarra? No le había parecido poco?
-Hablar mas? No se que mas queda por hablar, pero claro. Hablemos. -Sabia de su nerviosismo y su falta de imaginación.
-Ehhh... Aiyooo! No se!
-Pues eso. Ya que lo tuyo es hablar, y pareces haberte quedado sin conversación, quizás lo mejor sea dar por concluida la noche.
-Ein?- Tenia que dejar de ser tan pedante, al menos si pretendía que me entendiera...
-Que me voy! Ya es tarde y no me apetece seguir "hablando".
-Ah... Vaya...- Volvió la cara de pena. Se empeño en acompañarme al ropero. Una vez recogido el abrigo me fui a despedir con 2 besos. Ella se asusto. Dios! No podía con estas niñas que iban de puritanas y se sobresaltaban por 2 besos mal dados. Me faltaban años de paciencia. Me fui. Cansado y desquiciado. Que noche tan inproductiva. Así no íbamos a ningún sitio.


Antes de llegar a casa recibí un mensaje suyo:
Espero que llegues bien a casa y que tengas una buena noche con tu amigo. Lo cierto es que hoy no tenia animo de bailar. Me habría gustado hablar mas contigo. Estoy segura de que entiendes a lo que me refiero. Ahora que te has ido ya no hay diversión, así que me iré también a casa pronto. Espero verte pronto. Por favor, no dudes en ponerte en contacto conmigo en cualquier momento. Mis mejores deseos para ti.


Recibí otro al rato de meterme en la cama:
Ya me he ido de la discoteca y estoy camino de casa. No se porque, pero me ha gustado el día de hoy. Espero no molestarte mucho. Me ha gustado conocerte. Gracias.


Ahora ya me entendéis, verdad? Pereza. Arcadas. Era imposible sacarla de sus mundos de Yupi. Los mensajes eran igual de pomposos y vacíos que las 2 horas de charla con la que yo mismo me había torturado. Deje el móvil en la mesilla de noche y me esforcé en sacar todos los pensamientos relacionados de mi mente. Solo me faltaba soñar con una conversación con ella.


A la mañana siguiente me desperté de mejor humor, y decidí tomarme las cosas con otro ritmo. 
Buenos días. Yo también me alegro de habernos conocido. Me habría encantado quedarme hablando contigo mas tiempo. Espero poder hacerlo pronto. Cuídate.


Malo? No. Solo un poco cruel. Pero que es la vida sin un poquito de sarcasmo? En fin, intercambiamos mensajes durante una semana. Y volvimos a quedar un día para jugar al billar. Jacob había quedado con una amiga spat, y con su aportación, decidí juntar planes para hacerlo mas llevadero. Estuvimos juagando por parejas, y después fuimos a tomarnos unas cervezas. Nos sentamos en una mesa los cuatro. Yo intentaba intercalar conversaciones entre ella y los españoles, para no saturarme demasiado pronto. Fui capaz de que me dijera su edad a regañadientes. Tenia 30 años, si no me mintió. Era increíble lo bien que se conservaba. Parecía una colegiala. Sobre todo en cuanto a conversión se refiere. Bueno, todo era casi soportable hasta que saco "el tema":
-Bla bla bla... Es tan bueno tener un amigo con el que poder hacer planes. Me he aburrido tanto estas ultimas semanas.- Amigo. Odiaba esa palabra cuando salia de la boca de una mujer.
-Si bueno. Amigo, conocido. Siempre es bueno tener a alguien.- Mis palabras estaban escogidas con toda la maldad que me caracteriza.
-Conocidos? A que te refieres?
-No, nada. Simplemente es que no creo en la relación de amistad entre hombres y mujeres.- Volvió a caer sobre mi toda la cara de pena. Esta vez, mezclada con preocupación.
-Quieres decir que no podemos ser amigos?
-Hmmm, tu puedes llamarlo como quieras, yo prefiero llamarlo de otra forma. En las relaciones entre hombres y mujeres, una de las partes siempre acaba desarrollando algún tipo de sentimiento que descompensa todo. Prefiero no llamarlo amistad.
-Eso significa que no podemos seguir quedando?
-No veo porque no, siempre y cuando tu seas consciente de lo que hay.- Por un momento pensé que se le iba a saltar una lágrima. Era el momento de saltar a la otra conversación antes de que los ojos de pena me perforasen hasta el hipotálamo. Asi lo hice. Me meti en la conversación de Jacob y la espat. De vez en cuando miraba en esos ojillos. Estaba ausente. Consumida por la pena. No veía que aquello fuera tan dramático. Poco cambio esa noche. Cuando me despedí, lo hice con una sonrisa en la cara:
-Bueno, yo me voy ya.- Ella no reacciono, por lo que añadí- Mujer, anímate. Seguro que encuentras un montón de amiguitos con los que salir a bailar.


No dijo mucho. Sabia que lo que tuviera que decir me lo diría a modo de mensaje. Seria largo y tremendamente pesumbroso. Me equivoque. No fue un mensaje. Me llamo al día siguiente. Me dijo que necesitaba verme. Quería quedar en algún sitio tranquilo, a poder ser cerca de mi casa. Nada de bailes, al menos no de esos. No se que me contó que no había dormido nada en la noche anterior, por lo que le había dicho. Perfecto. Otra loca a la lista. Accedí. 


Dio la casualidad de que Jacob se había tenido que ir por trabajo a Wuhan esa misma noche. Quedamos en un irlandés que hay debajo de mi casa. Llego tarde. La vi a lo lejos salir del taxi. Llevaba una minifalda corta roja y una camisa blanca. Todo una declaración de intenciones. Nos saludamos cortesmente. Ella guardando las distancias. Yo obviándolas. Entramos en el irlandés. Una conversación distendida nos llevo a una actitud más cariñosa. No di opción a hablar sobre la conversación pasada. Sabia que si conseguía mantener los ojos de interés sin que llegasen las caras tristes, se podría salvar la noche. 


Hice lo que tenía que hacer y lo hice bien. Reduje distancias hasta que no quedaron. En las distancias cortas, me sé defender. Tanteé con caricias, a la corta. Si, ya estaba todo cuajado. La besé, y me sorprendió. Esperaba que esa expresión de miedo y timidez se prolongase en el tiempo, pero con el primer beso se fue dejando ver la bestia. Que engañado estaba. Tímida e inocente... Todo fachada. Que bien lo vendía. Le dije que si subíamos a mi casa, y una vez más jugo su carta:
- Me apetece subir, pero no quiero que pase nada.
-Prometo que no va a pasar nada que no quieras que pase- Yo también sabía jugar las mías. Ella sonrío. A los dos nos gustaba el juego. Accedió. Una vez arriba serví otra copa. Ella se termino de desmelenar. Al sentarme sobre el sofá, ella se precipitó encima. Menos mal que no quería que pasase nada. 


Entre besos su respiración se volvió más pesada. Y empezaron los comentarios. Esos que tantas veces había oído andando por las calles de Patong.
-You are so sexy... And so big...
-Hmmm... - Hice un esfuerzo por no descojonarme.
-Tan sexy. Chico sexy...  - No lo pude evitar. Me empecé a reír. A ella no le pareció importar. Seguía, encaramada encima, restregándose los leotardos contra mis pantalones.- Chico grande y fuerte. Que fuerte... Estoy tan cachonda- Cuanto mas hablaba, más me reía, y entre risas decidí no ser grosero y complementarla a ella también.
-No. Sexy tu.
- No, tu- dijo entre gozos, que yo no terminaba de entender. No estaba haciendo nada para que resoplase tanto.
-Tu más...
Después de las risas, las cosas se empezaron a poner más serias. Allá se fueron blusa y sujetador. A sus 30 años lucia un cuerpo de colegiala. No se de donde salio mi vena más cerda, pero la cuestión es que salió. No solo salió sino que ella estaba ahí para darle consuelo  De rodillas en el suelo, encontró su primer premio. 


Pero la cosa no acabo ahí. El primer alivio sin duda había ayudado a acercar las relaciones entre España y Corea, pero estaba lejos de satisfacer mi curiosidad. Yo quería explorarla al detalle. Explorarla. Que palabra tan bonita. Sobre todo si se añade el prefijo auto-. Es algo que siempre me ha intrigado. Esa diferencia de genero en cuanto a los matices sexuales se refiere. Las mujeres no se masturban, se autoexploran. Eso si, si un tío se toca no se masturba, se la machaca. Vivimos en una sociedad sexista. 


En fin, por donde iba. Si, yo ansiaba explorarla y ella no se dejaba. Me dijo que se le había ido la "lady in red" esa misma mañana, y que aún no se sentía  cómoda. Si algo he aprendido en mis años de picos pardos, es que luchar contra la incomodidad es muy laborioso y tiene muy poca recompensa, así que mi estudio se limito al acto convencional. Sin extravagancias. La cogí en volandas, y la lleve a la cama. Era asombroso lo poco que pesaba. Se me ocurrieron mil y una atrocidades que se podían hacer con un cuerpo como el suyo. Una vez más me volvió a sorprender. Todo el desenfreno desparpajo y comentarios se acabaron en el momento que se la metí. La reacción fue similar a la que adoptan los pollos cuando quieren morir. Retorció el cuello en un escorzo imposible y su cara se heló. La mueca era de lo más antinatural. Los ojos casi en blanco. No sabia si era placer, dolor, o perdida de la consciencia. No sabia si parar o seguir, y ante la duda, decidí continuar. Intenté hacerlo lo más breve posible, por miedo a posibles reprimendas. Fue automático. Una vez acabé y salí de ella, su cara y su cuello volvieron a la normalidad.


 Ella por su parte había recuperado la compostura. Yo si en algún momento la había tenido, la termine de perder. Había llegado el punto en el que su presencia en la cama me incomodaba. Se levanto y se fue al baño. Yo vacilé un momento, y acto seguido decidí que lo mas cortes y elegante era hacerme el dormido. Me pregunto si tenia crema, y yo entre falsos bostezos le indique donde estaba. Se encremó antes de volverse a vestir. Pese a que lo ultimo que me apetecía era que se quedase la noche, me sentí en la obligación de invitarla, no sin antes esperar a que se terminara de vestir. Soy muy tonto, pero no tanto. Cuando uno hace una pregunta esperando una respuesta concreta, intenta afinar en la medida de la posible todos los factores que de ella dependen. Como era de esperar rechazo mi tímida y poco efusiva invitación, y llego el momento de la despedida. La acompañe a la puerta, entre agasajos y complementos por la noche vivida. Dijimos de volver a quedar, pero según lo decía, era consciente de la pereza que me daba. 


A día de hoy no hemos vuelto a quedar. No tengo nada encontra de ella. Simplemente una pequeña falta de interés. Su conversación me aburre y sus ambiciones me entristecen. Se que para tener un día bueno, me tengo que tragar dos malos, y sinceramente, me falta paciencia. Sea como sea, Corea ya es un país amigo.



jueves, 10 de noviembre de 2011

Viaje a Wuhan...

Y después de un sábado para el recuerdo, llego un domingo de reflexión y pereza. De esos en los que asignas la importancia que crees que cada cosa se merece. Me encantan. No hice mas que agonizar en el sofá, aullándole a la noche, por un mañana mejor. Era mentira. Necesitaba esos días como un veterano necesita sus pesadillas. Me imbuí de música y todo cedió al ritmo de mi escritura.

Así llego el lunes. Esa noche partía para Wuhan a presentar un proyecto. Una ciudad desconocida fuera de los limites de China, como tantas otras cosas. El día transcurrió como tantos otros, sin pena ni gloria. A eso de las 5 de la tarde mi compañero de proyecto y yo cogimos un taxi hacia el aeropuerto. Mi compañero era un tío extraño. Según Jacob era majo. A mi me parecía un gilipollas importante. La semana pasada, hablando con uno de mis jefes, me vino a decir que  teniendo en cuenta el emplazamiento donde estaban las torres que me habían pedido hacer, seria mejor no hacerlas. El diseño del parque que rodeaba las torres era suyo, y no valió un cero a la izquierdo. Pese a todo, intentando fomentar un ambiente de trabajo agradable le dije que intentaría reforzar el parque con mis edificios. Error. Nunca hay que ceder ante estos cabrones enjutos. Hay que comérselos en el desayuno, y cagarlos antes de irse a la cama.

De camino al aeropuerto se soltó con el ingles, y empezó a hablar. Me seguía pareciendo un capullo, pero al menos se le veía hacer un esfuerzo. Estuvimos hablando de arquitectura. Solo sabia hablar de eso. Leía sobre arquitectura, soñaba con ella, y probablemente pensase en ella mientras jodía con su mujer. Lo cierto es que no era ninguna joya de arquitecto. Después de darle la razón en que la arquitectura en china no era buena, el siguió preguntando y preguntando. Me sorprendió mi paciencia. Sin duda me estaba ablandando. En un pasado le habría parado los pies con una respuesta tajante, a modo de: "Lo siento, pero la gente monotema me parece muy limitada". No lo hice. Le seguí su juego. No había hablado tanto sobre arquitectura en mi vida. Me aburría sobremanera. Ni siquiera  creo que sea bueno hablar tanto sobre eso. Si eres pintor no te puedes pasar la vida hablando de los colores, las ticónicas y las gamas cromáticas que usas. No puedes ser bueno en algo si no sales de eso. Si no tienes vida, tu obra sera un cerote que no se lo tragara ni el retrete.

En un momento de la conversión, se creo un silencio. Esos silencios que atormentan a la mayoría de la gente, y en los que yo suelo disfrutar viendo como la gente se esfuerza por ponerle fin. Nuestro chino protagonista de hoy, no era exactamente de estos. Era de una casta aún peor. Era de los que intentan disimular que el silencio no les incomoda. No colaba. Sudaba y sus manos se movían nerviosas. Irreconociblemente, le saqué de su miseria, dándole un hueso que morder. Me estuvo hablando los arquitectos que se han vendido a grandes proyectos en vez de recrearse en detalles. Hablaba con la ilusión que solo puede tener alguien que se ha leído docenas de libros al respecto para darse cuenta de que no le han servido de nada. Este era su momento de gloria. Yo seguía fascinado por esta nueva faceta de bondad desconocida para mi.

Afotunadamente en el vuelo nos separaba un pasillo. Mientras yo leía a Proust, no pude dejar de ver como durante las 2 horas de vuelo, el solo veía artículos de arquitectura en su tableta electrónica. Como se podía ser tan cansino y tan malo? A veces el mundo manifiesta toda su crueldad en pequeños individuos. Son recordatorios vivientes de la suerte que tenemos el resto. Y encima chino, feo, y enjuto. Debía ser realmente frustrante ser el. Aun todavía le compadezco un poco.

Llegamos a Wuhan. Nada mas bajarse del avión me pregunto muy serio:
-¿Como llevas lo de compartir habitación? ¿Algún problema?
-Ehm... Supongo que no...
-Son dos camas.
Mi ceja izquierda se disparo, alargando el silencio. No tenia muy claro si era una broma. Sonaba como tal, pero aquí en China, no están provistos de un sentido del humor adulto, ni remotamente inteligente. Aquí se ríen por los pedos o por los payasos. Ironías y perspicacias están fuera de la orden del día.
-Con eso contaba- concluí. El sonrió. Tuve miedo.
Continuamos andando en busca de un taxi. Pese a que era su ciudad natal, nos perdimos 2 veces de camino a la parada. El guiaba. Iba partiendo la pana. Andaba por el aeropuerto como si le perteneciera. Si. Sus andares me entusiasmaban. Todo lo bajito que era, iba tirando patadas a cada paso. Muy espatarrado. Sus piernas se disparaban a diestro y siniestro, siguiendo el compás que marcaban sus golpes de cabeza. Le faltaba un sombrero y unas cartucheras, para ser el chico mas malo de toda la comarca.

Nos montamos en un taxi, y como no podía ser de otra forma, el se puso de copiloto. Tenia que mostrar sus galones. LLevaba en el estudio 6 meses más que yo, lo que a sus ojos le hacía claramente merecedor de todo tipo de privilegios. Yo iba atrás, embutido en mi gabardina y tiritando. No paraba de decir que subieran la ventanilla, y ellos no paraban de bajarla. Era una noche lluviosa, y el taxista volaba sobre la autopista de Wuhan.
-¿Cuantos millones de habitantes tiene Wuhan? - Pregunte mientras me recorrían escalofríos por el cuerpo.
-Hmmm.- Se hizo el silencio, y acto seguido le pregunto al taxista. Después de una contestaciónde mas de 2 minutos y de un rato en silencio contando con los dedos. Se giro y me dijo-100.000.- Me recordó a la escena de "Lost in translation", en la que tras un soliloquio de más de medio minuto en japones, el traductor lo traduce en tres palabras.
-100.000? No puede ser.- Llevabamos 40 minutos en una autopista con edificios a ambos lados.
-Hmmm. Cuanto son seis ceros?
-Eh...-No termianaba de entender la pregunta- ¿Un millón?
-Si, eso, un millón. Un uno y seis ceros.-Volvió a sacar los dedos y a contar.
-Sigue sin poder ser. No sera mas bien 10 millones?- Ante su silencio, añadí rápidamente- Un uno, y 7 ceros...
-Ehhh...-Volvió a contarse los dedos. No me lo podía creer. Llevaba meneando esos dedillos en el aire 3 minutos.- Si, si, 10 millones.
-Vale. Gracias- Había cosas que me superaban. Luego comprendí los limites de su mundo. Obviamente en sus libros de arquitectura, no decía cuanto son 1 uno y 6 ceros, y obviamente en sus libros de arquitectura no decía los habitantes de la ciudad en la que había nacido y estudiado. Me pregunte cuantas otras cosas no sabría.

Con estos pensamientos, por fin llegamos al hotel. La habitación era mucho mejor de lo que me esperaba. En un derroche de generosidad, mi chino, me dejo elegir cama. Al decir que me daba igual el rápidamente escogió la de la ventana. Quien era yo para privar a un chino de una ventana? Después de preguntarle 5 veces que a que hora habíamos quedado con los jefes para desayunar y obtener 4 respuestas diferentes, decidí encomendarme a la suerte, y esperar a que fuera la opción que había contestado 2 veces. Programe la alarma para las 7 (habíamos quedado a las 7:30, o eso creía), me lave los dientes y me metí en la cama, con calzoncillos, por respeto al chino. El tardo mas en acostarse.

Cuando a la mañana siguiente el jodido chino se levanto a las 6, tuve la impresión de que algo fallaba en el timing. Me daba igual, estaba demasiado dormido para que nada me importase. Seguí durmiendo. Cuando salio de la ducha, allá sobre las 6:20, se vistió y se volvió a meter en la cama. Vaqueros, sudadera, calcetines... Todo menos zapatos. Eso, antes me habría impresionado, pero ya estaba curado de espanto. A las 7 me levante, me duche y me disfrace. Camisa, chaqueta, gabardina y zapatitos de vestir. Al fina y al cabo me habían traído para aparentar ser una firma de altura, así que mi única función era la de lucir bien.

Después de un copioso desayuno nos dirigimos hacia la oficina del cliente. El grupo había crecido, mi jefe, una compañera italiana, y otro chino, habían llegado de madrugada al hotel. Seguía lloviendo y en vez de esperar bajo la marquesina del hotel que llegase un taxi, fuimos a buscarlo a la calle. Decidí no preguntar. Hace tiempo que entendí que la lógica china se escapa a mi comprension. Ahí estábamos, los cinco, con nuestras maletas, calándonos hasta los tuétanos. Por fin a mi jefe se le ocurrió, que a lo mejor era mas sencillo pedir un taxi en el hotel (que maravillosa idea, sin duda hay que ser jefe para tener esas ocurrencias), pero antes de que le diese tiempo a hacerlo, paso uno.Mi jefe, la italiana y yo, entramos. Los dos chinitos decidieron ir andando.

La reunión como cabía esperar fue absurda. 3 horas discutiendo en Chino sobre los mismos detalles constructivos, de unas tipologías de edificios idénticos. Para amenizar la charla, nos pusieron agua caliente con lo que al principio pensé que eran alcaparras flotando. Ojala hubiesen sido alcaparras. Eran algas echas pelotillas. El sabor que daban al agua era de ciénaga. El agua de cualquier charco sabe mejor que eso.

Después de acabar la reunión, que no había servido para nada, (por que el mega jefe que toma las decisiones no estaba presente) la italiana y el otro chino se fueron a otra planta a presentar ellos su proyecto. Mi jefe, mi chino y yo, nos fuimos a presentar al gobierno, el plan general de lo que acabábamos de exponer al cliente.

Al bajarnos del taxi que nos llevo al imponente edificio del gobierno, no pude por menos que pensar en las grandes construcciones soviéticas. Para subir a una de las múltiples salas de conferencias tuvimos que subir unas escaleras, luego un ascensor, bajar unos escalones y luego subir otras escaleras. Si. Sin duda tenia la misma lógica que los edificios soviéticos. En la gran sala de reunion estaban reunidos 5 jueces, y otras 25 personas, de las que desconozco su función. Tarde un rato en percatarme que de las mas de 30 personas que había ahí, yo era el único occidental. Ya me sentía como pez en el agua.

Tuvimos que esperar a la presentación de otro chino para que nos tocase a nosotros. La exposición de mi jefe ante las 5 eminencias llamadas por el gobierno para darse su opinión, fue mas amena de lo esperada. Sobretodo por que había muchas caras que poder analizar en la sala. Uno de los jueces empezó a roncar a pierna suelta. Era igualito que Maradona, pero en chino. Igual de gordo, y repugnante. Había otro miembro del jurado que me recordaba a un malo de alguna película de James Bond. Es curioso como una vez que te acostumbras a los rasgos chinos, puedes ver semejanzas entre estos y gente de otras razas.

Acabada la presentación, empezó la ronda de criticas del jurado. El villano de James Bond, y otro que se parecía a Jerry Louis, estuvieron haciendo bastantes preguntas. Luego le llego el turno a "el pelusa", que acaba de despertarse. Menudo personaje. Empezó a hablar buscando las risas y la admiración de los presentes. Según me contó luego mi jefe, dijo que el proyecto era un proyecto perfecto para Europa o América, pero que le faltaba un carácter chino. Y de ahí, todo se volvió política. Se había dormido toda la presentación y acaba hablando de las tradiciones chinas. Puto pelusa.

Cuando salimos de la reunión, Recogimos a los dos que habíamos perdido por el camino y fuimos a cenar. Cuando ya has ido a cenar alguna vez con chinos, sabes que si piden ellos, probablemente pases hambre. No tanto por la cantidad, como por el picante y la repulsión. Mi jefe pregunto a la italiana si tenia algún problema con la comida. Ella mintió de forma descarada diciendo que no. Yo puse mi cara de escepticismo, mas forzada aun que de costumbre, asegurándome de que la veía. Mi jefe se apresuro a decirme que no me preocupase, que no pediría cosas extrañas. Cumplió su promesa. Todo lo que probé estaba bueno, hasta que perdí el sentido del gusto. Ya no sabia si la lengua me ardía por el picante o por el calor, pero la cerveza no consiguió calmarlo. Acabada la cena salimos del restaurante y cogimos 2 taxis al aeropuerto.
La italiana hizo un intento de venir conmigo en el taxi, pero mi chino por alguna extraña razón la mando al otro coche. Así, una vez mas el se puso en el asiento del copiloto  dejándome a mi solo atrás. Iniciamos la marcha.

Ataviado esta vez solo con la chaqueta, le pedí a ambos que cerraran las ventanillas. A los cinco minutos, mi chino volvió a dar por saco:
-Tengo que bajar la ventanilla. No me encuentro muy bien. Te importa?
-Pues... La verdad es que si, Me estoy quedando helado aquí atrás.
-Solo un poco- y abrió medio palmo.
-Oye, si quieres que te de el aire, dile al taxista que pare, te pones tu atrás y abres tu ventanilla todo lo que quieras.
-Vale vale.
El taxista paro, el se bajo, yo me baje. Me puse de copiloto, y el se pudo justo detrás. La idea no me seducía, pero no dije nada. Estaba contento de estar en un sitio con cinturón de seguridad como para poner mas quejas. De todos modos algo no olía bien. Me sorprendió con que facilidad había renunciado a su sitio de poder. Todo un estandarte para el. Reanudamos la marcha.

Todo transcurría con normalidad. El taxista iba esquivando coches, y dándole las largas a modo metralleta a todos los coches que adelantaba, estuviesen en su carril o no. Atrás, mi chino debía de ir volado.El taxista había abierto su ventanilla, y el llevaba la suya a medio abrir también. De pronto se oyó una explosión. Mi chino dejo escapar un grito de terror. Al camión que estaba delante de nosotros le había estallado el tubo de escape, y por muy poco no nos habíamos tragado los restos. Nada grave. Seguíamos vivos.

Inmerso en los pensamientos sobre todo lo que me había deparado el viaje, no preste atención a lo que mi chino le decía al taxista. Solo oí una arcada. Me gire a tiempo solo para ver como una manguera de vomito regaba ventanilla puerta y cinturón. Ahí estaba todo. El pato, el pescado, la ternera, los espárragos, las setas, el pollo, los dumplings, y la cerveza. El taxi se apresuro a la cuneta. El puto chino se bajo y empezó a vomitar por encima del guardarail, lo poco que le debía de quedar dentro. Yo tarde en reaccionar, me movía lentamente, con miedo a no pringarme con toda la plasta que recubría parte me mi puerta. Me quite el cinturón para poder apartarme de la zona siniestrada. Por fin ya no pude mas, y explote.
-JODER! Maldito malnacido incontinente de mierda! Por poco me vomitas en la nuca!
El seguía regurgitando y escupiendo. El taxista, muy calmado lo miraba a traves de la ventanilla, por donde resbalaba trozos semimasticados de comida. Yo seguía, intercalando los gritos, con murmuros y pensamientos:
-Jodido  inútil, tenias un palmo de ventanilla abierta y le das al puto cristal!. JODER! Ya era difícil fallar! Tus padres debían de ser mellizos. Puto enjuto de mierda. SHIT! Que peste...- No me atrevía ni a salir del coche. Un poco de mi asiento estaba manchado, y tenia un trozo de regurgitado en mi chaqueta. Me puse negro. El borde de la puerta tenia tropezones y por el cinturón de seguridad escurría baba. Saque una klinnex y quite el tropezón de mi chaqueta. El olor era insoportable. Me dio una arcada. Me aseguré de que el botón de la ventanilla no estuviese pringado y lo pulse. Quite otro tropezón del asiento, pero me dio otra arcada. A la mierda. Tire el klinnex por la ventanilla y agarrándome los bajos de la chaqueta para que no entrasen en contacto con la plasta, me moví a la izquierda. Vomitito,l mientras tanto, se limito a ponerse la capucha, pasar un klinnex por la parte mas afectada de la ventanilla, y subir al taxi por la puerta no afectada. Miré para atrás, con odio y rabia contenida. Que ganas de matarle. Levantó una mano a modo de disculpa, y bajo la gran peluca que tenia por cabeza, para seguir garraspeando bilis.

El resto del trayecto, me lo pase con medio culo sobre la caja de cambios, por miedo a que una curva me pudiese apoyar contra la pota. El olor era insoportable y abrí la ventanilla por completo. Esperaba que se helase su culo chino ahí detrás. Afortunadamente  estábamos cerca ya del aeropuerto. Nada mas llegar abrí la puerta con mucho asco, y salí de aquella pocilga, diciendo: -Tu pagas.

Después de eso, supe que mi compañero de proyecto y yo nunca seriamos íntimos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Un rincón que me comprende...

 Era sábado, y estaba camino del trabajo. El día era gris. Llovía. Pekín estaba mojado, y yo estaba un poco mas triste. Todo se me hacía extraño. En mitad de esa escena gris, me cruce con dos mujeres cargando cartelones de donde se leía "wet floor". Todo era extraño. Surrealista. No entendía porque hacia las cosas, y aun así me veía hacerlas. Todo era automático, andaba sin saberlo. Sin ser consciente de que mi cuerpo estaba ya encadenado a una rutina que mi cerebro no lograba entender. Un mes en esa ciudad, y no tenia amigos propios. Todo lo que tenia era un par de conquistas, con las q rara vez quedaba. ¿Que hacia andando? No lo sabía. Aún hoy sigo sin saberlo.

El cielo se descargaba lentamente, con un cala bobos. Un cala chinos. A Ian le gusta la lluvia. A Ian, no le gusta la lluvia sucia. ni los charcos, ni la roña que se queda en los bajos de los pantalones. A Ian no le gusta depender de nadie. A Ian no le gusta no sentirse querido. A Ian le gusta la soledad, cuando es una elección. La diferencia entre un desgraciado y un solitario es solo una cuestión de imposición. Pekín estaba un poco más limpio gracias a esa lluvia, y Ian estaba un poco más triste.

Esos pasos autómatas me guiaron inequívocamente a mi tren. Había humedad, incluso allí abajo. Humedad y chinos. Los vendedores de maíz Debian de descansar los sábados, y el hedor de podredumbre, por una vez no reinaba en los pasillos del metro. Me tren llego. Me metí. No había asientos libres. Leía de pie. En la siguiente parada se subieron dos currelas. Se me pusieron al lado. Hablaban entre gritos y se reían de forma ostentosa. Les hizo gracia mi abrigo. Que ilusión. Lo que me faltaba.

 Empezaron a imitarme. Apestaban. Les mire con desprecio. Con una mirada dura. Con arrogancia. Pero sobre todo les miré con rencor, y con rabia contenida. El más joven se amedrento. pero el que tenía lado, seguía pavoneándose. Me llegaban a la altura del sobaco, pero olía mucho peor. En su mofa, el cabecilla, se giro hacia mi e hizo como que vomitaba. Deje de leer. Le mire, de arriba abajo y acto seguido use el libro de abanico para disipar la peste, luciendo una gran cara de asco. Se sosegó. El tren había reanudado su marcha, y el aire del vagón se removía con el meneo. Eso no era bueno. Toda la peste se me vino encima.  Me gire y retome mi lectura. El relato corto que leía, había perdido gran parte de su interés. Pero no para el mamón del chino. Se asomaba casi de puntillas, para ver lo que leía. Me gire lentamente y le cedí el libro, con un gesto. -Desgraciado, si no sabes leer.- El se rió. De un viejo saco, que llevaba, sacó los restos de lo que en su día debía de ser un periódico. Esos que sirven para envolver el pescado. Puso cara de interesante mientras hacia que leía. Que chino más salado. Era hora de poner las cosas en su sitio. Me recline sobre el, e hice un gesto con la nariz como si le oliera. Obviamente solo era un gesto. Todo el vagón le estaba oliendo sin necesidad de hacer grandes esfuerzos.- Pufff- dije alto y claro.  Empecé a abanicarme -Cabrón, apestas...-  No me entendían, pero el mensaje era obvio. El chaval se empezó a reír, al igual que muchos de los chinos que llenaban el vagón. El apestoso sonreía. No le había hecho ni puta gracia. Se miro, y me miro. Se olió, y aproveche para hacer otra vez -Puuuf, no te tortures... Huele suficientemente mal sin que te acerques.- Señale a su cazadora y me abaniqué de nuevo la nariz. Sonrió y se quedo callado. Herido. Ya no le hacia tanta gracia mi libro, ni mi abrigo. ¿Fui cruel? Vente a China, y aguántales tu.

Llegue a la oficina. El ascensor no tardo en llegar. Vacío, sin empujones. Tuve una sensación casi orgásmica. Introduje el código en la puerta, y entre en el estudio. Silencio. Oscuridad y luz. Calma. Paz. Primera sensación de estar solo desde que estoy en esta ciudad de locos. Empecé a reír. A hablar alto. Muy alto. Borracho de ilusión me reencontré con el yo que más quiero. Ese que soy cuando entro en desconexión. Eran las 10 de la mañana de un sábado y era el único pringado que estaba en la oficina. Era feliz. Entendí que no les necesitaba, a ellos, a ellas, a nadie, siempre y cuando no me privasen de esto. De estar en contacto con el más profundo y absoluto YO.

El día discurrió deprisa. Tenía que acabar de concretar un proyecto de dos torres que tenia que presentar el martes a un cliente. El lunes volaría a Wuhan,. Me daba igual. No me cundía nada. No se que hice durante las nueve horas que estuve en la oficina. Supongo que simple y llanamente que disfrutar. El tiempo voló. Todo parecía encajar. Esa soledad impuesta por mis circunstancias pareció disolverse en un momento. Mi última conquista, una universitaria italiana, me había escrito para quedar esa noche, después de varios días de roces. Todo lo que ves negro, se vuelve claridad con la misma rapidez que se puede volver a empañar. Productividad al final del día, prácticamente nula. Era fascinante.

Se me hizo tarde y salí de la oficina ya de noche. Jacob estaba en una barra libre con el resto de spat. Mi día estaba rozando la mas pura ambigüedad como para conformarme con otra tarde tradicional de espat. Me dirigí a casa. En el metro, mientras leía sentado, el chino de al lado daba cabezadas. una tras otras su cuello embutido sufría, hasta que el pobre, todo lo gordo y rechoncho que era se quedo dormido apoyado en mi. Me dieron ganas de abrazarlo. La señora de enfrente se moría de risa. Tanto, que despertó al gordito dormilón, el cual con un perfecto inglés se disculpó. Me pregunto que de donde era. Acabamos intercambiando tarjetas de contacto, tras elogiar la comida española Trabajaba para la media. Todavía conservo su tarjeta como marca hojas en los libros. Nunca se sabe si alguna vez se puede usar un contacto en un periódico o televisión.

El día se había salvado. Había sido un día de esos que merecía la pena vivir. Fuera de la rutina. Fantástico. Para enmarcar. La noche, también fue para el recuerdo. Después de dos malos polvos con la italiana, al día siguiente me dijo que no podía seguir viéndome, porque seguía teniendo sentimientos por su ex. ¿Sentimientos? No sabia que para quedarse quieta con cara de pasmo, hubiese que tener sentimientos hacia el que hace todo el trabajo.  La verdad es que el mensaje no me sorprendió. A mi también me estaba cansando la situación. No me jodía perderla a ella en concreto. Me jodía perder el único contacto real que tenía fuera del grupo de espat. El único que no dependía de Jacob. El único propio. Real. Había perdido mi trocito de Pekín...

Epifanía...

 Ayer tuve una epifanía, y supe que acaba de alcanzar un punto de inflexión en mi vida (lo que quiera que eso signifique). Fue algo inmediato. Me levante de mi silla y me dirigí a Jacob:
-Acabo de llegar a un punto de inflexión.
 Acostumbrado ya a mis gilipolleces, Jacob se quito uno de los auriculares que atronaba esa mierda a la que el llama música, y con la vista todavía en la pantalla, y con una sonrisa burlona, se limito a decir - A ver. Que pasa ahora?
-No lo se. Pero sin duda esto es un antes y un después.
-Pero con respecto a que? La italiana no te ha contestado?
-No, no me ha contestado, pero eso no tiene nada que ver. -Mentí- Esto es algo mas. Recuerda esto. Un punto de inflexión- Y me aleje mientras mi índice aun apuntaba alto.

Volví a mi mesa. Tenia bastante lío en el trabajo, pero lo primero era lo primero. Tenia que ordenar mi epifanía. Uno nunca sabe cuando pueden volver estas cosas, y mejor volcarse cuando todavía están frescas. Para el que no lo sepa, ordenar epifanías, es un trabajo laborioso. Estas cosas llevan tiempo. Nunca se puede dar nada por supuesto. Fijar las bases suele ser algo clave.

-Esta bien. Partamos de la idea de que mañana, yo seguiré siendo yo, y el mundo seguirá siendo el mundo. Si, ese parece un buen comienzo. Hasta ahí todo encaja. Bien. Y por lo visto, que los dos sigáis siendo así, parece ser un problema. Visto que tu no tienes intención de cambiar, y que por mucho que te joda, el mundo no va a cambiar por ti, algo habrá que hacer para que sigas coexistiendo con el. Hay que entender también que mal que me pese esta ecuación esta ligeramente descompensada. Por mucho que me cueste aceptarlo, el estado de dependencia que tengo hacia el mundo, no es recíproco. Al mundo, un mañana sin mi, le importa bastante poco, mientras que a mi un mañana sin mundo... se antoja complicado (hace años tuve que resignarme y admitir que formo parte de este.). Bien. Siempre puedo no salir y cerrarle las puertas. Nah, es inútil. El cabrón siempre encuentra la forma de volver a entrar. Normalmente tentándome. Pero no. Aquí hay cambios que hacer. Muchos cambios, a muchos niveles...

Mientras que divagaba  sobre todos esos cambios Jacob me importuno por el msn del trabajo:
-Mi colega que venia esta noche al final se queda en un hotel!! he quedado a cenar con el como a las 10!!
- Bien, no? - No tenia muy claro que tenia eso que ver con mi epifanía.
-Sip, sin problemas!! esta aquí con 4 personas así que guay!! luego les sacare a tomar algo y a las 5 y 40 tienen el vuelo así que tampoco se podrán quedar mucho
-muy bien. yo estoy en punto de inflexión, recuerda..
-Es como si yo te digo que estoy en el Himalaya!! si no se explica mejor, no se entiende!!
-Joder Jacob... Acabo de tener una epifanía! No me preguntes que es eso. Cuando uno tiene una, lo sabe...-Acto seguido me meti en internet. 

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

epifanía

  1. f. Manifestación, aparición:
    su entrada en el escenario fue como una epifanía sobrenatural.
  2. n. p. Festividad que celebra la Iglesia católica anualmente el día 6 de enero, para conmemorar la adoración de los Reyes Magos a Jesús.
    ♦ Se escribe con mayúscula.

Menuda mierda. Mi epifanía era mucho mas que una manifestación, y sin duda no tenia nada que ver con los Reyes Magos. Algún día escribiré mi propio diccionario. Mientras tanto Jacob seguía escribiendo:
-Espero que solo se pegue lo malo, y no lo bueno e intelectual que tienes porque estaría jodido!
-Desde cuando mi lado intelectual es bueno? Creía que según tus baremos, era lo peor de mi. Tu solo quieres a mi yo borracho...
-Yo no quiero nada de ti!!! jajajajaja Tu yo borracho es el peor de todos!!!
-Todavía no se porque somos amigos...
-Yo me lo pregunto cada día!! pero lo cierto es que no esta mal!!! jajajja
-Yo también te quiero, pero ahora si no te importa, estoy en pleno proceso resolutivo-pensante. Cuando resuelva mi epifanía seras el primero en saberlo.
-te dejo entonces hasta que la resuelvas!
-Gracias. Deséame suerte
-No lo tengo claro pero si te va a ayudar pues suerte!

Por donde iba? Si. Estaba intentando identificar al ámbito al que mi epifanía hacia referencia.  Vivo bien. Tengo un trabajo que la mayoría consideraría bueno. Mi vida sexual es decente. Mi vida sentimental una ruina. Mi vida social, es dependiente de terceros. Y mis ansias y objetivos... Mierda. Que cantidad de puntos flojos... Recapitulemos.

 El estado de mi vida sentimental no es nada nuevo. Tengo de los mas aceptado que la ilusión es algo que cuanto mas cercano esta menos alienta. Paradójicamente las ilusiones, según las veo mas factibles ilusionan menos. Es ley de vida, y mi ámbito sentimental se limita tan solo a la ilusión de la conquista. Una vez pasada por la piedra, el sentimiento muere, y pasa a ser un componente puramente sexual. (tampoco es tan radical, pero a breves cuentas, es así de triste). Existe una excepción pero por A o por B, tampoco fui capaz de aguantar a su lado. Esto lo se, lo acepto, y vivo con ello. Siguiente.

a través de unos ojos ajenos.

El trabajo. Mientras que la mayoría de los mortales lo asocian a objetivos y ansias personales, para mi no tiene nada que ver. No creo que vaya a ser una persona mas interesante ni mas culta, por ser mejor arquitecto. El trabajo, lo considero algo necesario, para sentirme alguien útil en nuestra sociedad. Algo que me hace sentirme un poco mas cercano a la gente que me rodea, pero que no despierta en mi ninguna inquietud personal. Lo entiendo como un juego. Un juego en el que pretendo ser una persona mayor. Hago el rol de actor, en una parodia de vida, en la que me veo inmerso. No es difícil de entender que esto no despierte ninguna sensación de superación. Lo que nos llevas al apartado de las ambiciones.

Una vez acomodado aquí, no veo que este aprendiendo nada. Los únicos ratos de expansión personal son los que renuncio al trabajo y me lanzo a escribir. La jornada se resume en 8 horas de trabajo, 2 de desplazamientos, 2 de comidas, 8 de sueño... Por lo que, descontando higiene personal, masturbaciones, compras, y otras tareas imprescindibles... Me quedan en el mejor de los casos, 2 horas para sobrevivir al resto del día... (No os penséis mal, la higiene y las compras me llevan mucho tiempo ). Dos horas para contrarrestar las otras 22. Dos horas para darle sentido al día. Para hacer que valga la pena... Joder...

Menudo porculo esto de las epifanías...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Vuela...

Hoy me apetece volar. Lo he visto claro. Sentado delante de la pantalla del ordenador, a veces te llegan momentos de lucidez. Toda la monotonía se rompe, y te preguntas: ¿Y por que no vuelo? No por mucho tiempo (tengo bastante trabajo, y deberia de volver pronto) pero, porque no salir a dar un garbeo. Y asi lo haces, te pones de pie y empiezas a ver que a lo mejor te va a costar un poco más de lo que pensabas.

Pensar... Ahi esta el problema. Nadie te pide que pienses. Hablamos de volar. Si tengo que pensar como se hace, muy posiblmente no despegue. Como casi todo lo genuinamente bueno en la vida tiene que salir solo, de la forma más fluida posible. Bueno, vamos allá. Vuela.

Me levanto de la silla. Mis piernas pesan una barbaridad. Cierto. La ultima vez que miré, había gravedad. Nadie dijo que fuera fácil. Si lo fuera, estaría lleno de chinos revoloteando a mi alrededor. ¿Te imaginas un mundo con chinos volando? Lo que me faltaba. Que estrés. Mierda, estas pensando demasiado. No pienses. Vuela.

Estos chinitos pesan menos. Si se lo propusiesen les seria mas facil. Pero no, a ellos no se les ha ocurrido. Me pregunto por donde sera más fácil salir. Ventana o azotea. No tengo si quiera idea de por donde queda el acceso a la azotea. Ventana pues. Vamos con ello. Vuela.

 A veces se me olvida que trabajo en un piso 18. Que pequennos se ven a los chinitos. Menuda leche. Volar no sé, pero la ostia es fina. No me termina de quedar claro como voy a ser capaz de salir por una ventana tan pequenna. Quizas deberia de arremeter contra toda la cristalera. Es de fabricacion china. Seguro que me la llevo puesta. Más fácil que buscar una silla para poder saltar por la ventana, es. Además seguro que si Jacob me ve subirme a una silla junto al quicio de la ventana, se pensaría que me voy a hacer mierdas contra la acera, y no me dejaría. No entienden que pueda volar. Supongo que si te paras a pensarlo, yo también le pararía. Ya estas pensando otra vez... No pienses. Vuela.

Joder, se me olvidaba que ya hace frio. Y ademas a esta altura, y con el viento, me voy a quedar pajarito. Quizas deberia de ir a por el plumas. Aunque bien pensado, nunca he visto a nadie volar con un abrigo tan grande. El de Matrix llevaba gabardina. ¿Porque no me habré traido hoy la gabardina? Además, como no vuele y me escoñe va a ser bastante absurdo: Hombre volador se hace mierdas contra el asfalto, todo rodeado de plumas. Joder, asi no hay quien se concentre. Me estoy disipando y se me va a hacer tarde. Casi mejor, manana me traigo la gabardina y lo volvemos a intentar.

Vuelta a las andadas...

Y se fueron los niños chinos, y las chinitas, y se fueron las furgonetas y los cráneos debajo de las ruedas. Se fueron los indiferentes y volvieron las fiestas. La noche y el cachondeo. La eterna búsqueda de la china imposible. Los espat. Volvieron los relatos morbosos, las borracheras, las pedorretas y la desnudez. Se acabo el Gatopardo, y volvió Bukowski.

Humor...

Creo que lo he conseguido. No ha sido fácil, pero he vuelto al punto de siempre. Creo que poco pueden hacer los chinos para sorprenderme. Estoy en ese punto dulce, y peligroso, en el que todo te da igual. El de: cáscatela de espaldas al mundo.

Hoy han vuelto a atropellar a un niño de 5 años en una provincia del sur de china. El camionero, para no tener que pagar los gastos médicos (que son mas caros, que la indemnización por muerte), ha decidido asegurarse de q estuviese bien muerto, dando marcha atrás. Los padres y vecinos, se han pasado 7 horas discutiendo sobre la indemnización, mientras el niño permanecía, literalmente, bajo una rueda del camión. 

Como quedarse indiferente ante esto? Por mucho que estés curado de espanto, el mundo chino siempre te puede sorprender. Tenia que buscar una forma de inmunizarme.

 Mi forma de afrontarlo es entender que son culturas distintas. Nosotros los occidentales, hemos sido educados bajo el amparo de una sociedad de bienestar, y nos es muy fácil ver las cosas desde fuera y juzgar como es la vida con 1400 millones de compatriotas pululando a tu alrededor. Nos sentimos creadores del mundo moderno, y la verdad es que conocemos muy poquito de como funciona el mundo fuera de nuestras fronteras. Nos creemos que el resto del mundo se rige por los mismos parámetros de color de rosa de los que nosotros nos hemos rodeado. Hay que cambiar esa forma de pensar. Ampliarla para que cosas así tengan cabida en nuestro mundo.

 Ahora bien, pese a intentar no juzgar estos actos con los valores preestablecidos de nuestra sociedad, no puedo evitar pensar que la sociedad china es una sociedad enferma, y creo que cualquier juicio al respecto, que nazca del respeto a la vida, podrá jamas excusarlos. Por tanto, el único consuelo que encuentro en todos estos sucesos, es el pensar que ese niño es un producto de su propia cultura. Es una baja inevitable de un sistema que sigue creciendo mas deprisa de lo que puede asimilar. Quiero pensar que ese niño, aunque injustamente, estaba condenado desde el día en que nació. Podía haberle pasado a el o a otro, pero al que no le pase, se convertirá en una parte mas de ese sistema podrido que se retroalimenta con el sector mas débil de la población. Quiero pensar, que ese niño de haber crecido a una edad adulta, habría sido un vecino mas de los que estuvieron discutiendo el precio de la vida ante el cadáver de otro niño. Claro que el niño no tiene la culpa. Que cuando nacemos nuestro cuerpo y nuestra mente es pura. Pero ese niño por haber nacido ahí ya es parte de esa podredumbre que le ha llevado a su final. 

Una vez que eres capaz de pensar, así, el niño deja de ser un niño y se convierte en un apéndice de un gran organismo corrupto. Ese chinito habría crecido para ser igual que ellos. Su muerte es producto de la propia sociedad en la que el iba a formar parte. Una víctima de su propio estilo de vida..

Es cierto que es fácil hablar así, cuando no has visto la cara. No vi la cara del niño y si la de la niña, y también es cierto que lo que mas me dolió de la noticia del niño era justo la referencia que hacían a la niña, donde apuntaban  que tras varios días en coma había muerto. Con ella ha muerto mi sensibilidad hacia China. Que se maten todos. 

Vuelvo a ser otra vez un poco menos humano, me la vuelve a pelar el mundo y todo lo que en el habita. Sin duda vuelvo a ser un poco mas yo. Mi mente racional se ha vuelto a imponer. Me deshumanización era inevitable. Al menos conservo mi sentido del humor (un poco mas macabro, si cabe). Estoy cansado de niños chinos muertos. Sin acritud, hablemos de tetas.

Choque de culturas...

Los días se suceden. Parece que ante mi se va creando esa rutina de la que tienes que empaparte para saber si estas bien en un lugar o no. Supongo que  lo estoy. Apenas hay días malos, pero cuando los tengo, aquí son mas radicales. Aquí todo es grande. todo es salvaje, y el sentimiento de hostilidad que puede llegar a desatar esta ciudad es enorme. Entre los miles de rostros que te cruzas cada día no hay una cara amiga. No hay buen gesto. Es una ciudad en la que hay que sobrevivir. Sin duda es más fácil hacerlo con humor, intentado no dramatizar en los aspectos que desalientan, pero están ahí, y basta que algo no vaya bien, para percibir todo lo que va mal.

El choque cultural, pese a estar acostumbrado a viajar, sigue siendo grande. Ya no en los detalles, que siempre he pensado que son los que marcan la diferencia. Aquí la diferencia esta en la base. En los valores. La gente no cree en la bondad, ni en la solidaridad. La gente cree en la supervivencia. Tampoco me atrevería a decir que hay una maldad implícita en sus acciones. Simplemente una completa indiferencia, y una necesidad de aprovechar cada ocasión. Te empujaran. te pisaran y se colaran si les dejas, y si tu no quieres que 21 millones de chinos te pasan por encima, mas vale que tu también empujes, pises y te cueles. Tienes suerte si andando por la calle, alguno no te escupe en un pie, en sus lavativas matutinas.

Mi becaria, el otro día me decía de camino al metro, que si aprendiese chino, todo combaría. Que la gente realmente hace por ayudar, y que si además ve que un occidental hace por aprender, le pondrían las cosas mas fáciles. Yo creo que no es verdad. Yo creo que en ese instinto de supervivencia, respetaran mas siempre a un occidental para bien o para mal, y visto de lo limitado que es su sentido del bien, mejor que siga habiendo esa distancia.

Por ser occidental aquí tienes galones. No se si es respeto, miedo o repulsión, pero te puedes salir con la tuya en sitios donde un chino no lo haría. Todos los días me salto un "prohibido pasar" al hacer el trasbordo, que me ahorra subir y bajar 3 escaleras. Y mientras que el chino de la puerta a mi no se atreve a decirme nada si me cuelo, al resto de sus compatriotas les chilla y les empuja.

Sin ir mas lejos, el otro día, viendo la final del mundial de rugby, un tío a mi lado se harto de pedirle una cerveza a la camarera en un perfecto chino. Después de 15 minutos de espera y tres toques de atención a la camarera, el hombre seguía pasando sed. Me di la vuelta y le pregunte que cerveza bebía. Acto seguido pedí la cerveza en ingles y con cara de malas pulgas. Fue inmediato.

No digo que haya que esclavizar a los chinos, ni tratarlos como perros. Pero si te rebajas a su nivel, se te comerán. Pasaras a ser uno mas, y eso en china es un infierno. El respeto que muestran los unos con los otros, es nulo. Como cualquier país donde hay un régimen opresor, el oprimido genera un despotismo igual o peor a sus subordinados. Es curioso, pero no hay nadie tan tirano como el que ha estado sometido. En vez de aprender de lo vivido y apiadarse de la condición que el ha sufrido, se desquitara, y saboreará el placer de humillar.

En fin... China. Es un país para sobrevivir. Brutal. Todas las posibilidades están aquí, esperando a que alguien se haga con ellas. Solo hay que tener la fuerza y la paciencia necesaria para lidiar con la raza mas cerrada de miras que puebla el planeta. Que se puede esperar de un pueblo que no ha sido capaz de ponerse de acuerdo para reducir los 50.000 caracteres con los que escriben? Cabezotas, y obtusos. Dominaran el mundo.