Y se fueron los niños chinos, y las chinitas, y se fueron las furgonetas y los cráneos debajo de las ruedas. Se fueron los indiferentes y volvieron las fiestas. La noche y el cachondeo. La eterna búsqueda de la china imposible. Los espat. Volvieron los relatos morbosos, las borracheras, las pedorretas y la desnudez. Se acabo el Gatopardo, y volvió Bukowski.
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