Esto ocurrió hará ya más de un mes, pero por el carácter desenfrenado y de descojone general que me sobrecoge al recordar estos acontecimientos, he tenido ciertos problemas al ponerlos por escrito.
A la semana de poner en practica las contramedidas, tuve mi primer choque cultural con Asia. Fue una de las pocas noches que salimos Jacob y yo solos. Llenos de moral, nos encomendamos a los místicos senderos de la noche. En otras palabras, salimos a tantear. Salimos porque no hay nada peor, que el "y si..." que se genera cuando te quedas en casa con los huevos llenos de amor.
Estabamos en un bar, bastante cutre, pero muy animado. El coeficiente de chinismo ese día, rondaba el 3 (3 chinos por cada 10), pero se olían vientos de cambio. Mientras Jacob me pedía otra ronda, a razón de 20 juanes la copa (unos 2 euros, cuando el euro todavía valía algo), al otro lado de la barra, establecí contacto visual con unos ojos enormes. A día de hoy, sigo sin ser capaz de leer bien esa mirada. Es una mezcla de inseguridad, respeto, y curiosidad. El intercambio de miradas fue seguido de una ligera sonrisa, y seguida de inmediato de una bajada de cabeza, con una expresión de arrepentimiento. No tardo en volver a levantar la cabeza, lentamente, como hacen los perros tras reñirles. Me mantuvo, esta vez si, la mirada, aún con la cabeza gacha, y con un halo de timidez. Se quedo quieta, mirando a través del flequillo. Estaba sola, en la barra. Cuando Jacob se volvió con mi copa, le pregunte si el pensaba que era puta. Sinceramente, no se ni lo que contestó, yo ya estaba de camino. No se si instigado por mis fervientes ganas de no tener prejuicios hacia las facilonas, o por que había percibido algo de esas maneras tradicionales. Allá fui.
Según recorría el tramo de barra que nos separaba, vi como desde detrás del flequillo, sus ojos se llenaban de nerviosismo. Estas cosas a uno le espolean:
-Y bien? Que haces en la barra sola? - La pregunta estaba llena de matices sin resolver. Englobaba todas las preguntas en una. Para empezar, sabría si hablaba (o al menos entendía) algo de ingles. También desvelaría si era puta o no. Y por ultimo, en caso de no ser una profesional de la noche, con suerte me diría que cojones hacia sola anclada a la barra.
-Aiyooo... -Dijo con vergüenza- Tomarme una copa...- Bien, ya sabia que hablaba ingles, y todo apuntaba a que era puta. Me dispuse a verificarlo.
-Ya veo, ya. Sueles salir mucho tu sola?- Esperaba resolver cualquier tipo de dudas con esa.
-No, es la primera vez que salgo sola, pero estaba triste en casa y me he esforzado por salir...
Admito que no estaba preparado para eso. Desde luego que si era puta, era una profesional. Fuese como fuese. Había picado.
-Y eso? Seguro que tiene que ver con algún chico...
-Aiiiyoooo...- Dijo una vez mas. No sabia si aquello era algo en chino o una onomatopeya. Fuese lo que fuese no me terminaba de quedar claro el mensaje que quería transmitir- Si, lo acabo de dejar con mi novio, y no quiero quedarme sola en casa.
-Vaya, cuanto lo siento- Mentí. No me gustaba el carácter de la conversión. Sentía que iba en la dirección que ella quería, y eso nunca es bueno. Además, tenia que salir de esta incertidumbre. Este estado puta no-puta, era peor que el gato de Schrödinger. - Y no tienes amigas con las que salir?
-Bueno, es que mi grupo de amigos era los amigos de mi novio, y ahora que lo hemos dejado, no tengo a nadie.- Joder con la puta china. Tenia respuesta para todo.
-Entonces no eres de Pekín? Cuanto tiempo llevas aquí?
-No, soy coreana. LLevo aquí dos años. -Por un momento me dieron bahidos. Que cojones! Mira que ya era complicado que de todas las asiáticas que había en el bar tuviera que dar con la única no-china. Pensé en la bandera de Corea. Bonita. No la tenia. Me serene. Ella mientras tanto seguía contando no se que de su exnovio alemán- ... y por eso no conozco a nadie aquí.
-Te entiendo. A mi me pasa lo mismo. -Me apresure a decir- Toda la gente que conozco aquí son amigos de mi compañero de piso. Todavía no tengo amigos propios con los que poder salir a tomar algo -Realmente tengo mis momentos de lucidez. Ella sonrió, con una complacencia maliciosa. Sus ojos brillaron y casi pude distinguir algo en ese destello. Me miro como una niña mira a un juguete que le puede abrir un nuevo mundo de fantasía y diversión. El orgullo por la rápida maniobra ejecutada se convirtió en miedo.
Seguimos hablando un buen rato. No tengo muy claro de que. Cada vez que le decía algo un poco subido de tono, ella recurría a su "Aiyooo" y se ruborizaba. Me recordaba a las maneras tradicionales de Tailandia, donde debido a la cantidad de turismo sexual, las niñas que no se ganan la vida en la calle, intenta ser todo inocencia, rozando casi el infantilismo. Eso unido a la falta de perspicacia para las ironías, hacen que la conversacion se limite a decir atributos positivos o a contar historias felices. Me aburría bastante. Jacob mientras tanto se había encontrado con un grupo de spats, y estaba a lo suyo. Intente varias veces ejecutar maniobras de evasión, pero siempre que lo hacia, ella recurría a los ojos de cordero. Esa mujer era todo ojos. Cualquier persona que haya tenido una mascota sabe de lo que hablo cuando digo que no encontré forma humana de salir de ahí, bajo una mirada que ablandaba el mas cruel de los corazones. No había escapatoria. Al menos no solo.
Mientras me debatía entre los ojos o la puerta, Jacob me hizo un gesto. Nos cambiábamos de bar. Salvado. --Bueno "Aiyo", nosotros nos vamos ya- Toda la cara de pena callo sobre mi de nuevo.
-A donde? Os vais ya a casa?- Jacob me miro con cara de, tu sabrás lo que haces, pero a mi no me pases tu marrón. No era la primera vez que le intentaba encasquetar a alguna chica de la que no sabia como deshacerme. No pude evitarlo. Los ojos de cordera sumados a la morriña que tenia por mi perra me hicieron bajar la guardia.
-No, vamos a una discoteca. Si quieres te puedes venir con nosotros...
-Siii! Me apetece mucho salir a bailar! - Su cara se iluminó.
Estúpido, estúpido, estúpido... Que desastre. Porque hacia esas cosas? No aguantaba ni medio minuto mas de conversión. A santo de que la había invitado?
Afortunadamente la música en la discoteca no dio opción a que me siguiese contando la historia de sus ancestros. Fomentaba mas una actitud de baile a la que yo tampoco me sentía muy dispuesto. Ella si. Por un momento pareció que se podía arreglar el asunto. No bailaba mal, y con sus grandes ojos me incitaba a que le diese una opción. Se la di. Mis ojos no son tan grandes, pero sin duda pueden ser muy expresivos. Me limite a mirarla con ojos de persuasión. Ella se acerco para bailar. Inocente. Sin moverme la mantuve la mirada, alargándola en el tiempo haciendo que la música se diluyera en su cabeza, hasta que se produjo el silencio incomodo. Pareció comprenderlo. Se alarmo y se apresuro a decir - Quizás debamos hablar mas...- Dios no. Porque? No podía haberme amenazado con otra cosa que no fuera volver a darme la tabarra? No le había parecido poco?
-Hablar mas? No se que mas queda por hablar, pero claro. Hablemos. -Sabia de su nerviosismo y su falta de imaginación.
-Ehhh... Aiyooo! No se!
-Pues eso. Ya que lo tuyo es hablar, y pareces haberte quedado sin conversación, quizás lo mejor sea dar por concluida la noche.
-Ein?- Tenia que dejar de ser tan pedante, al menos si pretendía que me entendiera...
-Que me voy! Ya es tarde y no me apetece seguir "hablando".
-Ah... Vaya...- Volvió la cara de pena. Se empeño en acompañarme al ropero. Una vez recogido el abrigo me fui a despedir con 2 besos. Ella se asusto. Dios! No podía con estas niñas que iban de puritanas y se sobresaltaban por 2 besos mal dados. Me faltaban años de paciencia. Me fui. Cansado y desquiciado. Que noche tan inproductiva. Así no íbamos a ningún sitio.
Antes de llegar a casa recibí un mensaje suyo:
Espero que llegues bien a casa y que tengas una buena noche con tu amigo. Lo cierto es que hoy no tenia animo de bailar. Me habría gustado hablar mas contigo. Estoy segura de que entiendes a lo que me refiero. Ahora que te has ido ya no hay diversión, así que me iré también a casa pronto. Espero verte pronto. Por favor, no dudes en ponerte en contacto conmigo en cualquier momento. Mis mejores deseos para ti.
Recibí otro al rato de meterme en la cama:
Ya me he ido de la discoteca y estoy camino de casa. No se porque, pero me ha gustado el día de hoy. Espero no molestarte mucho. Me ha gustado conocerte. Gracias.
Ahora ya me entendéis, verdad? Pereza. Arcadas. Era imposible sacarla de sus mundos de Yupi. Los mensajes eran igual de pomposos y vacíos que las 2 horas de charla con la que yo mismo me había torturado. Deje el móvil en la mesilla de noche y me esforcé en sacar todos los pensamientos relacionados de mi mente. Solo me faltaba soñar con una conversación con ella.
A la mañana siguiente me desperté de mejor humor, y decidí tomarme las cosas con otro ritmo.
Buenos días. Yo también me alegro de habernos conocido. Me habría encantado quedarme hablando contigo mas tiempo. Espero poder hacerlo pronto. Cuídate.
Malo? No. Solo un poco cruel. Pero que es la vida sin un poquito de sarcasmo? En fin, intercambiamos mensajes durante una semana. Y volvimos a quedar un día para jugar al billar. Jacob había quedado con una amiga spat, y con su aportación, decidí juntar planes para hacerlo mas llevadero. Estuvimos juagando por parejas, y después fuimos a tomarnos unas cervezas. Nos sentamos en una mesa los cuatro. Yo intentaba intercalar conversaciones entre ella y los españoles, para no saturarme demasiado pronto. Fui capaz de que me dijera su edad a regañadientes. Tenia 30 años, si no me mintió. Era increíble lo bien que se conservaba. Parecía una colegiala. Sobre todo en cuanto a conversión se refiere. Bueno, todo era casi soportable hasta que saco "el tema":
-Bla bla bla... Es tan bueno tener un amigo con el que poder hacer planes. Me he aburrido tanto estas ultimas semanas.- Amigo. Odiaba esa palabra cuando salia de la boca de una mujer.
-Si bueno. Amigo, conocido. Siempre es bueno tener a alguien.- Mis palabras estaban escogidas con toda la maldad que me caracteriza.
-Conocidos? A que te refieres?
-No, nada. Simplemente es que no creo en la relación de amistad entre hombres y mujeres.- Volvió a caer sobre mi toda la cara de pena. Esta vez, mezclada con preocupación.
-Quieres decir que no podemos ser amigos?
-Hmmm, tu puedes llamarlo como quieras, yo prefiero llamarlo de otra forma. En las relaciones entre hombres y mujeres, una de las partes siempre acaba desarrollando algún tipo de sentimiento que descompensa todo. Prefiero no llamarlo amistad.
-Eso significa que no podemos seguir quedando?
-No veo porque no, siempre y cuando tu seas consciente de lo que hay.- Por un momento pensé que se le iba a saltar una lágrima. Era el momento de saltar a la otra conversación antes de que los ojos de pena me perforasen hasta el hipotálamo. Asi lo hice. Me meti en la conversación de Jacob y la espat. De vez en cuando miraba en esos ojillos. Estaba ausente. Consumida por la pena. No veía que aquello fuera tan dramático. Poco cambio esa noche. Cuando me despedí, lo hice con una sonrisa en la cara:
-Bueno, yo me voy ya.- Ella no reacciono, por lo que añadí- Mujer, anímate. Seguro que encuentras un montón de amiguitos con los que salir a bailar.
No dijo mucho. Sabia que lo que tuviera que decir me lo diría a modo de mensaje. Seria largo y tremendamente pesumbroso. Me equivoque. No fue un mensaje. Me llamo al día siguiente. Me dijo que necesitaba verme. Quería quedar en algún sitio tranquilo, a poder ser cerca de mi casa. Nada de bailes, al menos no de esos. No se que me contó que no había dormido nada en la noche anterior, por lo que le había dicho. Perfecto. Otra loca a la lista. Accedí.
Dio la casualidad de que Jacob se había tenido que ir por trabajo a Wuhan esa misma noche. Quedamos en un irlandés que hay debajo de mi casa. Llego tarde. La vi a lo lejos salir del taxi. Llevaba una minifalda corta roja y una camisa blanca. Todo una declaración de intenciones. Nos saludamos cortesmente. Ella guardando las distancias. Yo obviándolas. Entramos en el irlandés. Una conversación distendida nos llevo a una actitud más cariñosa. No di opción a hablar sobre la conversación pasada. Sabia que si conseguía mantener los ojos de interés sin que llegasen las caras tristes, se podría salvar la noche.
Hice lo que tenía que hacer y lo hice bien. Reduje distancias hasta que no quedaron. En las distancias cortas, me sé defender. Tanteé con caricias, a la corta. Si, ya estaba todo cuajado. La besé, y me sorprendió. Esperaba que esa expresión de miedo y timidez se prolongase en el tiempo, pero con el primer beso se fue dejando ver la bestia. Que engañado estaba. Tímida e inocente... Todo fachada. Que bien lo vendía. Le dije que si subíamos a mi casa, y una vez más jugo su carta:
- Me apetece subir, pero no quiero que pase nada.
-Prometo que no va a pasar nada que no quieras que pase- Yo también sabía jugar las mías. Ella sonrío. A los dos nos gustaba el juego. Accedió. Una vez arriba serví otra copa. Ella se termino de desmelenar. Al sentarme sobre el sofá, ella se precipitó encima. Menos mal que no quería que pasase nada.
Entre besos su respiración se volvió más pesada. Y empezaron los comentarios. Esos que tantas veces había oído andando por las calles de Patong.
-You are so sexy... And so big...
-Hmmm... - Hice un esfuerzo por no descojonarme.
-Tan sexy. Chico sexy... - No lo pude evitar. Me empecé a reír. A ella no le pareció importar. Seguía, encaramada encima, restregándose los leotardos contra mis pantalones.- Chico grande y fuerte. Que fuerte... Estoy tan cachonda- Cuanto mas hablaba, más me reía, y entre risas decidí no ser grosero y complementarla a ella también.
-No. Sexy tu.
- No, tu- dijo entre gozos, que yo no terminaba de entender. No estaba haciendo nada para que resoplase tanto.
-Tu más...
Después de las risas, las cosas se empezaron a poner más serias. Allá se fueron blusa y sujetador. A sus 30 años lucia un cuerpo de colegiala. No se de donde salio mi vena más cerda, pero la cuestión es que salió. No solo salió sino que ella estaba ahí para darle consuelo De rodillas en el suelo, encontró su primer premio.
Pero la cosa no acabo ahí. El primer alivio sin duda había ayudado a acercar las relaciones entre España y Corea, pero estaba lejos de satisfacer mi curiosidad. Yo quería explorarla al detalle. Explorarla. Que palabra tan bonita. Sobre todo si se añade el prefijo auto-. Es algo que siempre me ha intrigado. Esa diferencia de genero en cuanto a los matices sexuales se refiere. Las mujeres no se masturban, se autoexploran. Eso si, si un tío se toca no se masturba, se la machaca. Vivimos en una sociedad sexista.
En fin, por donde iba. Si, yo ansiaba explorarla y ella no se dejaba. Me dijo que se le había ido la "lady in red" esa misma mañana, y que aún no se sentía cómoda. Si algo he aprendido en mis años de picos pardos, es que luchar contra la incomodidad es muy laborioso y tiene muy poca recompensa, así que mi estudio se limito al acto convencional. Sin extravagancias. La cogí en volandas, y la lleve a la cama. Era asombroso lo poco que pesaba. Se me ocurrieron mil y una atrocidades que se podían hacer con un cuerpo como el suyo. Una vez más me volvió a sorprender. Todo el desenfreno desparpajo y comentarios se acabaron en el momento que se la metí. La reacción fue similar a la que adoptan los pollos cuando quieren morir. Retorció el cuello en un escorzo imposible y su cara se heló. La mueca era de lo más antinatural. Los ojos casi en blanco. No sabia si era placer, dolor, o perdida de la consciencia. No sabia si parar o seguir, y ante la duda, decidí continuar. Intenté hacerlo lo más breve posible, por miedo a posibles reprimendas. Fue automático. Una vez acabé y salí de ella, su cara y su cuello volvieron a la normalidad.
Ella por su parte había recuperado la compostura. Yo si en algún momento la había tenido, la termine de perder. Había llegado el punto en el que su presencia en la cama me incomodaba. Se levanto y se fue al baño. Yo vacilé un momento, y acto seguido decidí que lo mas cortes y elegante era hacerme el dormido. Me pregunto si tenia crema, y yo entre falsos bostezos le indique donde estaba. Se encremó antes de volverse a vestir. Pese a que lo ultimo que me apetecía era que se quedase la noche, me sentí en la obligación de invitarla, no sin antes esperar a que se terminara de vestir. Soy muy tonto, pero no tanto. Cuando uno hace una pregunta esperando una respuesta concreta, intenta afinar en la medida de la posible todos los factores que de ella dependen. Como era de esperar rechazo mi tímida y poco efusiva invitación, y llego el momento de la despedida. La acompañe a la puerta, entre agasajos y complementos por la noche vivida. Dijimos de volver a quedar, pero según lo decía, era consciente de la pereza que me daba.
A día de hoy no hemos vuelto a quedar. No tengo nada encontra de ella. Simplemente una pequeña falta de interés. Su conversación me aburre y sus ambiciones me entristecen. Se que para tener un día bueno, me tengo que tragar dos malos, y sinceramente, me falta paciencia. Sea como sea, Corea ya es un país amigo.
Según recorría el tramo de barra que nos separaba, vi como desde detrás del flequillo, sus ojos se llenaban de nerviosismo. Estas cosas a uno le espolean:
-Y bien? Que haces en la barra sola? - La pregunta estaba llena de matices sin resolver. Englobaba todas las preguntas en una. Para empezar, sabría si hablaba (o al menos entendía) algo de ingles. También desvelaría si era puta o no. Y por ultimo, en caso de no ser una profesional de la noche, con suerte me diría que cojones hacia sola anclada a la barra.
-Aiyooo... -Dijo con vergüenza- Tomarme una copa...- Bien, ya sabia que hablaba ingles, y todo apuntaba a que era puta. Me dispuse a verificarlo.
-Ya veo, ya. Sueles salir mucho tu sola?- Esperaba resolver cualquier tipo de dudas con esa.
-No, es la primera vez que salgo sola, pero estaba triste en casa y me he esforzado por salir...
Admito que no estaba preparado para eso. Desde luego que si era puta, era una profesional. Fuese como fuese. Había picado.
-Y eso? Seguro que tiene que ver con algún chico...
-Aiiiyoooo...- Dijo una vez mas. No sabia si aquello era algo en chino o una onomatopeya. Fuese lo que fuese no me terminaba de quedar claro el mensaje que quería transmitir- Si, lo acabo de dejar con mi novio, y no quiero quedarme sola en casa.
-Vaya, cuanto lo siento- Mentí. No me gustaba el carácter de la conversión. Sentía que iba en la dirección que ella quería, y eso nunca es bueno. Además, tenia que salir de esta incertidumbre. Este estado puta no-puta, era peor que el gato de Schrödinger. - Y no tienes amigas con las que salir?
-Bueno, es que mi grupo de amigos era los amigos de mi novio, y ahora que lo hemos dejado, no tengo a nadie.- Joder con la puta china. Tenia respuesta para todo.
-Entonces no eres de Pekín? Cuanto tiempo llevas aquí?
-No, soy coreana. LLevo aquí dos años. -Por un momento me dieron bahidos. Que cojones! Mira que ya era complicado que de todas las asiáticas que había en el bar tuviera que dar con la única no-china. Pensé en la bandera de Corea. Bonita. No la tenia. Me serene. Ella mientras tanto seguía contando no se que de su exnovio alemán- ... y por eso no conozco a nadie aquí.
-Te entiendo. A mi me pasa lo mismo. -Me apresure a decir- Toda la gente que conozco aquí son amigos de mi compañero de piso. Todavía no tengo amigos propios con los que poder salir a tomar algo -Realmente tengo mis momentos de lucidez. Ella sonrió, con una complacencia maliciosa. Sus ojos brillaron y casi pude distinguir algo en ese destello. Me miro como una niña mira a un juguete que le puede abrir un nuevo mundo de fantasía y diversión. El orgullo por la rápida maniobra ejecutada se convirtió en miedo.
Seguimos hablando un buen rato. No tengo muy claro de que. Cada vez que le decía algo un poco subido de tono, ella recurría a su "Aiyooo" y se ruborizaba. Me recordaba a las maneras tradicionales de Tailandia, donde debido a la cantidad de turismo sexual, las niñas que no se ganan la vida en la calle, intenta ser todo inocencia, rozando casi el infantilismo. Eso unido a la falta de perspicacia para las ironías, hacen que la conversacion se limite a decir atributos positivos o a contar historias felices. Me aburría bastante. Jacob mientras tanto se había encontrado con un grupo de spats, y estaba a lo suyo. Intente varias veces ejecutar maniobras de evasión, pero siempre que lo hacia, ella recurría a los ojos de cordero. Esa mujer era todo ojos. Cualquier persona que haya tenido una mascota sabe de lo que hablo cuando digo que no encontré forma humana de salir de ahí, bajo una mirada que ablandaba el mas cruel de los corazones. No había escapatoria. Al menos no solo.
Mientras me debatía entre los ojos o la puerta, Jacob me hizo un gesto. Nos cambiábamos de bar. Salvado. --Bueno "Aiyo", nosotros nos vamos ya- Toda la cara de pena callo sobre mi de nuevo.
-A donde? Os vais ya a casa?- Jacob me miro con cara de, tu sabrás lo que haces, pero a mi no me pases tu marrón. No era la primera vez que le intentaba encasquetar a alguna chica de la que no sabia como deshacerme. No pude evitarlo. Los ojos de cordera sumados a la morriña que tenia por mi perra me hicieron bajar la guardia.
-No, vamos a una discoteca. Si quieres te puedes venir con nosotros...
-Siii! Me apetece mucho salir a bailar! - Su cara se iluminó.
Estúpido, estúpido, estúpido... Que desastre. Porque hacia esas cosas? No aguantaba ni medio minuto mas de conversión. A santo de que la había invitado?
Afortunadamente la música en la discoteca no dio opción a que me siguiese contando la historia de sus ancestros. Fomentaba mas una actitud de baile a la que yo tampoco me sentía muy dispuesto. Ella si. Por un momento pareció que se podía arreglar el asunto. No bailaba mal, y con sus grandes ojos me incitaba a que le diese una opción. Se la di. Mis ojos no son tan grandes, pero sin duda pueden ser muy expresivos. Me limite a mirarla con ojos de persuasión. Ella se acerco para bailar. Inocente. Sin moverme la mantuve la mirada, alargándola en el tiempo haciendo que la música se diluyera en su cabeza, hasta que se produjo el silencio incomodo. Pareció comprenderlo. Se alarmo y se apresuro a decir - Quizás debamos hablar mas...- Dios no. Porque? No podía haberme amenazado con otra cosa que no fuera volver a darme la tabarra? No le había parecido poco?
-Hablar mas? No se que mas queda por hablar, pero claro. Hablemos. -Sabia de su nerviosismo y su falta de imaginación.
-Ehhh... Aiyooo! No se!
-Pues eso. Ya que lo tuyo es hablar, y pareces haberte quedado sin conversación, quizás lo mejor sea dar por concluida la noche.
-Ein?- Tenia que dejar de ser tan pedante, al menos si pretendía que me entendiera...
-Que me voy! Ya es tarde y no me apetece seguir "hablando".
-Ah... Vaya...- Volvió la cara de pena. Se empeño en acompañarme al ropero. Una vez recogido el abrigo me fui a despedir con 2 besos. Ella se asusto. Dios! No podía con estas niñas que iban de puritanas y se sobresaltaban por 2 besos mal dados. Me faltaban años de paciencia. Me fui. Cansado y desquiciado. Que noche tan inproductiva. Así no íbamos a ningún sitio.
Antes de llegar a casa recibí un mensaje suyo:
Espero que llegues bien a casa y que tengas una buena noche con tu amigo. Lo cierto es que hoy no tenia animo de bailar. Me habría gustado hablar mas contigo. Estoy segura de que entiendes a lo que me refiero. Ahora que te has ido ya no hay diversión, así que me iré también a casa pronto. Espero verte pronto. Por favor, no dudes en ponerte en contacto conmigo en cualquier momento. Mis mejores deseos para ti.
Recibí otro al rato de meterme en la cama:
Ya me he ido de la discoteca y estoy camino de casa. No se porque, pero me ha gustado el día de hoy. Espero no molestarte mucho. Me ha gustado conocerte. Gracias.
Ahora ya me entendéis, verdad? Pereza. Arcadas. Era imposible sacarla de sus mundos de Yupi. Los mensajes eran igual de pomposos y vacíos que las 2 horas de charla con la que yo mismo me había torturado. Deje el móvil en la mesilla de noche y me esforcé en sacar todos los pensamientos relacionados de mi mente. Solo me faltaba soñar con una conversación con ella.
A la mañana siguiente me desperté de mejor humor, y decidí tomarme las cosas con otro ritmo.
Buenos días. Yo también me alegro de habernos conocido. Me habría encantado quedarme hablando contigo mas tiempo. Espero poder hacerlo pronto. Cuídate.
Malo? No. Solo un poco cruel. Pero que es la vida sin un poquito de sarcasmo? En fin, intercambiamos mensajes durante una semana. Y volvimos a quedar un día para jugar al billar. Jacob había quedado con una amiga spat, y con su aportación, decidí juntar planes para hacerlo mas llevadero. Estuvimos juagando por parejas, y después fuimos a tomarnos unas cervezas. Nos sentamos en una mesa los cuatro. Yo intentaba intercalar conversaciones entre ella y los españoles, para no saturarme demasiado pronto. Fui capaz de que me dijera su edad a regañadientes. Tenia 30 años, si no me mintió. Era increíble lo bien que se conservaba. Parecía una colegiala. Sobre todo en cuanto a conversión se refiere. Bueno, todo era casi soportable hasta que saco "el tema":
-Bla bla bla... Es tan bueno tener un amigo con el que poder hacer planes. Me he aburrido tanto estas ultimas semanas.- Amigo. Odiaba esa palabra cuando salia de la boca de una mujer.
-Si bueno. Amigo, conocido. Siempre es bueno tener a alguien.- Mis palabras estaban escogidas con toda la maldad que me caracteriza.
-Conocidos? A que te refieres?
-No, nada. Simplemente es que no creo en la relación de amistad entre hombres y mujeres.- Volvió a caer sobre mi toda la cara de pena. Esta vez, mezclada con preocupación.
-Quieres decir que no podemos ser amigos?
-Hmmm, tu puedes llamarlo como quieras, yo prefiero llamarlo de otra forma. En las relaciones entre hombres y mujeres, una de las partes siempre acaba desarrollando algún tipo de sentimiento que descompensa todo. Prefiero no llamarlo amistad.
-Eso significa que no podemos seguir quedando?
-No veo porque no, siempre y cuando tu seas consciente de lo que hay.- Por un momento pensé que se le iba a saltar una lágrima. Era el momento de saltar a la otra conversación antes de que los ojos de pena me perforasen hasta el hipotálamo. Asi lo hice. Me meti en la conversación de Jacob y la espat. De vez en cuando miraba en esos ojillos. Estaba ausente. Consumida por la pena. No veía que aquello fuera tan dramático. Poco cambio esa noche. Cuando me despedí, lo hice con una sonrisa en la cara:
-Bueno, yo me voy ya.- Ella no reacciono, por lo que añadí- Mujer, anímate. Seguro que encuentras un montón de amiguitos con los que salir a bailar.
No dijo mucho. Sabia que lo que tuviera que decir me lo diría a modo de mensaje. Seria largo y tremendamente pesumbroso. Me equivoque. No fue un mensaje. Me llamo al día siguiente. Me dijo que necesitaba verme. Quería quedar en algún sitio tranquilo, a poder ser cerca de mi casa. Nada de bailes, al menos no de esos. No se que me contó que no había dormido nada en la noche anterior, por lo que le había dicho. Perfecto. Otra loca a la lista. Accedí.
Dio la casualidad de que Jacob se había tenido que ir por trabajo a Wuhan esa misma noche. Quedamos en un irlandés que hay debajo de mi casa. Llego tarde. La vi a lo lejos salir del taxi. Llevaba una minifalda corta roja y una camisa blanca. Todo una declaración de intenciones. Nos saludamos cortesmente. Ella guardando las distancias. Yo obviándolas. Entramos en el irlandés. Una conversación distendida nos llevo a una actitud más cariñosa. No di opción a hablar sobre la conversación pasada. Sabia que si conseguía mantener los ojos de interés sin que llegasen las caras tristes, se podría salvar la noche.
Hice lo que tenía que hacer y lo hice bien. Reduje distancias hasta que no quedaron. En las distancias cortas, me sé defender. Tanteé con caricias, a la corta. Si, ya estaba todo cuajado. La besé, y me sorprendió. Esperaba que esa expresión de miedo y timidez se prolongase en el tiempo, pero con el primer beso se fue dejando ver la bestia. Que engañado estaba. Tímida e inocente... Todo fachada. Que bien lo vendía. Le dije que si subíamos a mi casa, y una vez más jugo su carta:
- Me apetece subir, pero no quiero que pase nada.
-Prometo que no va a pasar nada que no quieras que pase- Yo también sabía jugar las mías. Ella sonrío. A los dos nos gustaba el juego. Accedió. Una vez arriba serví otra copa. Ella se termino de desmelenar. Al sentarme sobre el sofá, ella se precipitó encima. Menos mal que no quería que pasase nada.
Entre besos su respiración se volvió más pesada. Y empezaron los comentarios. Esos que tantas veces había oído andando por las calles de Patong.
-You are so sexy... And so big...
-Hmmm... - Hice un esfuerzo por no descojonarme.
-Tan sexy. Chico sexy... - No lo pude evitar. Me empecé a reír. A ella no le pareció importar. Seguía, encaramada encima, restregándose los leotardos contra mis pantalones.- Chico grande y fuerte. Que fuerte... Estoy tan cachonda- Cuanto mas hablaba, más me reía, y entre risas decidí no ser grosero y complementarla a ella también.
-No. Sexy tu.
- No, tu- dijo entre gozos, que yo no terminaba de entender. No estaba haciendo nada para que resoplase tanto.
-Tu más...
Después de las risas, las cosas se empezaron a poner más serias. Allá se fueron blusa y sujetador. A sus 30 años lucia un cuerpo de colegiala. No se de donde salio mi vena más cerda, pero la cuestión es que salió. No solo salió sino que ella estaba ahí para darle consuelo De rodillas en el suelo, encontró su primer premio.
Pero la cosa no acabo ahí. El primer alivio sin duda había ayudado a acercar las relaciones entre España y Corea, pero estaba lejos de satisfacer mi curiosidad. Yo quería explorarla al detalle. Explorarla. Que palabra tan bonita. Sobre todo si se añade el prefijo auto-. Es algo que siempre me ha intrigado. Esa diferencia de genero en cuanto a los matices sexuales se refiere. Las mujeres no se masturban, se autoexploran. Eso si, si un tío se toca no se masturba, se la machaca. Vivimos en una sociedad sexista.
En fin, por donde iba. Si, yo ansiaba explorarla y ella no se dejaba. Me dijo que se le había ido la "lady in red" esa misma mañana, y que aún no se sentía cómoda. Si algo he aprendido en mis años de picos pardos, es que luchar contra la incomodidad es muy laborioso y tiene muy poca recompensa, así que mi estudio se limito al acto convencional. Sin extravagancias. La cogí en volandas, y la lleve a la cama. Era asombroso lo poco que pesaba. Se me ocurrieron mil y una atrocidades que se podían hacer con un cuerpo como el suyo. Una vez más me volvió a sorprender. Todo el desenfreno desparpajo y comentarios se acabaron en el momento que se la metí. La reacción fue similar a la que adoptan los pollos cuando quieren morir. Retorció el cuello en un escorzo imposible y su cara se heló. La mueca era de lo más antinatural. Los ojos casi en blanco. No sabia si era placer, dolor, o perdida de la consciencia. No sabia si parar o seguir, y ante la duda, decidí continuar. Intenté hacerlo lo más breve posible, por miedo a posibles reprimendas. Fue automático. Una vez acabé y salí de ella, su cara y su cuello volvieron a la normalidad.
Ella por su parte había recuperado la compostura. Yo si en algún momento la había tenido, la termine de perder. Había llegado el punto en el que su presencia en la cama me incomodaba. Se levanto y se fue al baño. Yo vacilé un momento, y acto seguido decidí que lo mas cortes y elegante era hacerme el dormido. Me pregunto si tenia crema, y yo entre falsos bostezos le indique donde estaba. Se encremó antes de volverse a vestir. Pese a que lo ultimo que me apetecía era que se quedase la noche, me sentí en la obligación de invitarla, no sin antes esperar a que se terminara de vestir. Soy muy tonto, pero no tanto. Cuando uno hace una pregunta esperando una respuesta concreta, intenta afinar en la medida de la posible todos los factores que de ella dependen. Como era de esperar rechazo mi tímida y poco efusiva invitación, y llego el momento de la despedida. La acompañe a la puerta, entre agasajos y complementos por la noche vivida. Dijimos de volver a quedar, pero según lo decía, era consciente de la pereza que me daba.
A día de hoy no hemos vuelto a quedar. No tengo nada encontra de ella. Simplemente una pequeña falta de interés. Su conversación me aburre y sus ambiciones me entristecen. Se que para tener un día bueno, me tengo que tragar dos malos, y sinceramente, me falta paciencia. Sea como sea, Corea ya es un país amigo.
"Las mujeres no se masturban, se autoexploran. Eso si, si un tio se toca no se masturba, se la machaca" Bien escrito joven, jajaja.
ResponderEliminarReconzco que, aunque su pedorrismo delata ese lado feminino intrínseco en determinadas mujeres, estaba esperando que dijeses que era un travelo... jajaja
Disfruta anda.
Besitos
Siento la decepcion. No era un travelo. Por fortuna o por desgracia, el pedorrismo es parte intrinseca de todas las asiaticas...
ResponderEliminar-You are so sexy... And so big...
ResponderEliminarYou are so big...... This sentence defines you
ENJOY
SA